...MI OTRO YO...

ATALAYA...

A la sombra de la soledad
naufrago tarde a tarde...
En alguna incluso más que en otras.
No todas sirven la misma ración
de vacío sin pena ni gloria.
En ocasiones, hasta me dan
el santo y seña de las huellas
que me empeño en buscar.
Ya se sabe, que quién busca halla.
Y quién se moja, se enfanga.
!Qué cierto que la curiosidad
mata a los gatos!
Y a las personas...
Y a las almas solitarias que por un rato
quieren sentirse acompañadas.
La soledad es un vicio, leí.
En realidad es una desvergonzada
que muestra su piel tersa
y acepta cualquier caricia
con tal de constatar
que ya no siente nada.
Pero de pronto !ay de pronto!
se da cuenta de que tiene alma humana.
Y es ahí dónde una vez más
pierde la batalla.
Y vuelve a su rincón. O su atalaya,
a ver pasar la vida en silencio
hasta la próxima tarde vacía
de creencias, de olvido, de palabras.
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen José Román Mostazo /Torcal de Antequera (Málaga)

ME ATREVO...

Me atrevo a desafiar a estos tiempos destinados
a lo demencial, a lo absurdo...Y a esa imprudencia
que levanta la sangre en tus venas con urgencia
dejando sus fuegos en mis ojos enredados...
Guardando en mi memoria océanos desbordados.
Rebosante la piel de calidez e inconsciencia,
busco en mi cuerpo herido y maltrecho la inocencia
intentando resucitar besos ya olvidados...
! Qué vano el ejercicio de locura a destiempo!
! Qué dura la tarea de recordar tus manos
a mis heridas y mi pensamiento entregadas!
Que no todo lo cura la lejanía ni el tiempo.
Que pudieron más los silencios de los humanos.
Que la pena y las lágrimas, fueron demasiadas...
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen Galatea Santos ® / Carnaval de Miguelturra

OBJETO DE CULTO...

Mi querido lector, dos puntos:
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Me queda lejos ya septiembre.
Los meses y las estaciones
se han sucedido en sentido creciente;
es decir como quién sube al Empire State
y pretende llegar el primero
para ser reconocido como
un valiente entre los valientes.
Personalmente, yo, jamás hubiera
conseguido tal hazaña.
Y eso que no disfruto de ascensor
ni nada que se le parezca
en mi cotidianidad
Pretendo ascender a los cielos,
el día que me corresponda,
por mis propios méritos.
.
La lluvia tampoco nos fue propicia.
Más bien escasa y de mala calidad.
Ha brillado el Sol más de lo estrictamente
necesario e imprescindible,
como si no fuera a existir un mañana,
ni un amanecer más,
como si estuviéramos o estuviésemos
a falta de luz y calor de día…Y de noche.
¡Qué mire que son frías las noches de invierno!.
Y el invierno, créame, es como Dios
habita  en todos los hogares
sin que sea necesario rezarle.
.
Vengo a decir, querido lector,
que ya no queda tiempo para nada…
Que fue generoso en su marcha
Y se dio prisa al pasar por mi casa…
Y por mi alma.
Que debería sentirme más vieja
pero que en cambio me siento
como niña con bailarinas nuevas
¡Adoro las bailarinas!
¡Tan dulces y sencillas ellas!…
Y que he de contener las riendas
y el motor de mis alas:
“!Quietas! Todavía no es el día”.
Pero el día, como el invierno,
llega aunque no quieras
que cantaba la canción
antes de que entre las manos
se le rompiera el amor.
Un poco como a todos.
Aunque confieso que a mí
me gusta más darle vida
que tirarlo a cualquier  contenedor
dónde diga “Material Reciclable”.
Y que luego, sea el destino
quién decida si convertirlo en compost
u objeto de culto....
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
 Imagen:Galatea Santos®/Río Bullaque
 

CENIZAS...



Arden las cenizas en lo intrascendente,

en lo inherente, en lo inconcreto...

Llamas que levantan remolinos en el silencio

que mora bajo el perfil de los muros somnolientos...

Cenizas a las cenizas, llanto de un sonido muerto

que entre las ramas de los cipreses eleva sus rezos al cielo

raso de estrellas y remordimientos...

Vuelan los alevines bajo la cascada

de una fuente que acalla su voz moribunda

en un gota a gota casi imperceptible sobre los párpados

del crepúsculo adormecido.

Se torna rumor la eternidad entre las lápidas blancas

y desgranan sus pétalos los crisantemos

esperando  la luz mortecina de la mañana...

Todo compone un lugar sin perspectivas ni futuro…

La esperanza nunca fue compañera de armas

de la noche infinita, de este espectáculo desfigurado

sino esclava y consorte del hartazgo más absoluto…
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados

 Imagen:Galatea Santos®/ Plaza de las Capuchinas (Córdoba)

REMATES...

Un viento gélido recorre mis calles.
Como un ladronzuelo desvergonzado
escapa por entre los soportales…
Juncos parecen las farolas al raso,
espíritus indomables de mentes prodigiosas
que iluminan las aceras  con destellos insoldables.
Se enreda en las ramas desnudas la noche.
Buscan el viejo abrigo de una esperanza
víctima de las batallas del Invierno.
Irán a menos los remates del día.
Los límites de esta crónica extraviada
entre tus manos y las mías…
Morirá al final de la tarde nuestra memoria…
Flotando la encontrarán aquellos
que buscan un arco iris florecido
al otro lado del mar  huérfano de libertad
y  abismos enfurecidos…
.

Elizabetta Puig® / Derechos Reservados

 Imagen:Galatea Santos®/ Imagen de San Rafael del Puente Romano (Córdoba)