...ASÍ...


...Así vivió hasta su último suspiro
rozando el cielo desde su atalaya
volviendo al cándido azul que soslaya
cualquier evento expuesto a un mal tiro...
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No habrá tormento ni por ello miro.
No quiero sentir, vaya dónde vaya,
que la vida infame sólo subraya
lo más triste, lo que callo e inspiro...
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Seguir sus pasos, su sutil esquema
fue su mejor y lúcida enseñanza
la necesidad de cerrar la herida
cuando la evocación circunda y quema
tanto el sosiego como la labranza
mientras la memoria así lo decida...
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen: Galatea Santos®/Playa de Poniente (Gijón)

...Y DESAFIANDO...


.....

"...Y desafiando el oleaje


sin timón ni timonel,


por mis sueños va, ligero de equipaje,


sobre un cascarón de nuez,


mi corazón de viaje,


luciendo los tatuajes


de un pasado bucanero,


de un velero al abordaje,


de un no te quiero querer.


Y cómo huir


cuando no quedan


islas para naufragar


al país


donde los sabios se retiran


del agravio de buscar


labios que sacan de quicio,


mentiras que ganan juicios


tan sumarios que envilecen


el cristal de los acuarios


de los peces de ciudad


Que mordieron el anzuelo,


que bucean a ras del suelo,


que no merecen nadar.


El dorado era un champú,


la virtud unos brazos en cruz,


el pecado una página web.


En Comala comprendí


que al lugar donde has sido feliz


no debieras tratar de volver"...

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Texto: PECES DE CIUDAD (JOAQUÍN SABINA)

Imagen: Galatea Santos® /NAO VICTORIA (TAZONES-ASTURIAS)

EL ÁRBOL...


Al árbol de tu mortecina existencia 
no le florece la vida. Ni tampoco la muerte.
Sigue ausente en lo profundo
de su tronco adormecido. 
Le llueven primaveras insolentes
como a los ventanales moribundos
de cualquier chamizo mal construido 
entre la maleza del olvido.
Y se va empapando, gota a gota gélida,
entre las oquedades por las que a duras penas 
discurre su singladura.
Sólo el río le acompaña, sólo el cauce...
Y es un pésimo compañero. 
Huye de su destino a fuego lento
y corriente a paso ligero.
Entre las sombras de tanta miseria.
nadie conoce la huida de tu sabia 
del palpito recóndito y lejano
que late en el fondo de tu abolengo.
Y a tu árbol, que en invierno se torna ocre y lastimero,
no le cunden los nidos ni las mariposas, 
ni el ámbar pétreo ni los hormigueros juguetones.
Aun así, sigue anclado a la tierra que le abraza,
quizá a la espera del rayo y su azote
buscando su muerte certera.
Entonces su destino apenas sea el lar
donde un fuego de madrugada
convierta por fin en cenizas tus entrañas...
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen: Galatea Santos® /BUEÑO (ASTURIAS)

MISTERIOS...


Por aquellos entonces 
matábamos el tiempo sobre el asfalto
a las puertas de un bar de tercera
esperando junto a un ciclomotor de marcha única 
y plaza de garaje bajo una escalera...
Después vendimos al mejor postor
el alma, los horizontes y las dudas,
el cielo cuando se desplomaba sobre la tierra.
La tierra que pisábamos a diario
bajo un cielo gris y mohíno
y todo aquello de lo que dispusiéramos,
sin tener el cuenta ni el precio
ni si merecía que le dedicasemos siquiera
un instante cualquiera,
por pobre o falto de tono que tuviese.
La rueda que gira y gira al borde
de los labios y entre las sienes
vino a decir que mejor cerrabamos por derrumbe
las ideas y las tasas de supervivencia.
Hundirnos en la arena y quemar las naves
fue el último gesto de rendición sin condiciones.
Luego, cuando por fin acabaron 
aquellos tiempos de hambre y guerra,
retomamos camino y senda, ruta y  peregrinaje
con nuevos vientos en las velas
y en las alas de gaviotas de tierra adentro
con marea siempre alta bajo la quilla
de la piel y su corteza llena de heridas
por cicatrizar.
Ahora, no conocemos fronteras ni lindes,
no tenemos demora ni  espera,
no reconocemos islas desiertas ni páramos solitarios.
Solo avanzamos sobre las alas de tiempo
adentrándonos en los misterios de la existencia
fuera de toda duda...
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen: Galatea Santos® /Playa de San Lorenzo (Gijón)
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ME FALTARON...


Me faltaron horas llenas de alegría,
vacías de recato, desbordantes de honestidad.
Me faltó tu piel en la mía,
una lucha cuerpo a cuerpo
antes de la tormenta en aquella esquina
mientras tu imagen se desvanecía..
Faltó parar la vida a marchas forzadas 
e izar en el mástil nuestra divisa
antes de la próxima parada.
Renegué del tiempo que no entiende
de amor y lejanía, de devoción y distancia,
de labios en otros labios amargos,
de mentiras entre sábanas gélidas.
Y de gentes que sin rumbo deslizan
sus días al borde de cualquier precipicio
sin pensar en la fractura de las quimeras.
Asumo el legado de la pérdida,
del vacío entre mis páginas y mis manos,
del misterio irrepetible de esa sangre,
que sin corazón, latía.
El viento del Sur nos contemplaba.
Y él supo que jamás, la lluvia nos daría su bendición. 
Supo que el huracán, nunca nos alcanzaría.
Faltó alguna razón, me sobraron utopías.
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen Galatea Santos® / Atardecer sobre Oviedo

HONORES...


No quiero que muera en ti 
esa manera de andar entre cristales
como si fueran en realidad sendas ancestrales...
No se podría hacer más...Ni más limpiamente.
No deberíamos operar bajo la premisa
de no malgastar la única apuesta que tenemos
contra el coma existencial y melodramático.
Conocer de que lado sopla la galerna
es un viejo oficio de damnificados sin mástil ni puerto,
de veleros de quilla y lienzos fracturados...
Infringir las normas no contenta a los invictos
a ellos que devoran las pautas establecidas
atravesando las entrañas con las dagas más afiladas.
Va en ello la eternidad del blanco de sus rencores
y el rojo de la sangre que les late en las sienes
a costa del saqueo de nuestros honores.
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen: Galatea Santos® / Semana Negra de Gijón

HUELE A SAL...


Huele a sal desde la orilla.
Entre salitre y amargura
se pasea la ingratitud
cuando la muerte aúlla...
Enterrados en el fondo
los esqueletos de jornadas
de abundancia, de júbilo y alboroto
gritan tu nombre al viento.
Velas de mástiles durmientes 
marineros a sotavento,
candiles y antorchas en los muelles,
farolas viudas bajo la lluvia, 
náufragos de tierra adentro,
aguas que son cementerios
falta de agallas y flores del tiempo...
Araña las entrañas el cieno,
esta agonía que empapa,
de principio a fin,
hasta los huesos desnudos
de fuerzas y fuegos ...
El mar acaba por huir a toda prisa
antes que sentirse prisionero
bajo el puente, puerto adentro,
esclavo de temporales
de este miserable invierno.
Sumergirse dentro de sí mismo
hasta que amanezca otra orilla
menos canalla, más propicia,
con más sabor y menos miedo.
Huele a sal desde la orilla
y en su aroma yo me sumerjo...
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen: Galatea Santos®/ Ribadesella (ASTURIAS)

ABRAZO...


Ahí, donde la niebla al alba nace
está a la espera de un prófugo abrazo 
a paso ligero  y  en breve plazo
todo aquello que la noche deshace.
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Con ello vuelve a la vida y renace
la rosa moribunda y su retazo,
tallo y espinas conformando un trazo
donde cierta incertidumbre aún subyace...
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Nada presagia que exista la suerte,
que el destino por fin deje de ser
juez y parte de esta batalla atroz.
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Nunca la vida mereció a la muerte
siendo lo suyo un constante volver
con su resplandor de forma feroz...
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen: Galatea Santos® / CUYENCES (OVIEDO)

NIEBLA...


Todavía no nos alcanzó la niebla.
Bulle al otro lado de la ladera
esperando su momento, su baile
al final de la tarde, al comienzo de los enigmas.
Tomará cuerpo entonces y nos invadirá
con su llanto tenue colmado de leyendas...
Danza como espectro bajo el cielo plomizo
al son de de los vestigios de la memoria
moderando sus pasos de sutil bailarina. 
Mientras tanto, llega la reina con su puesta en escena.
Sobrevolará los tejados ataviados 
con nidos de adversidad y hastío.
Un poco aburrida de tanta obviedad,
sólo nos mira de soslayo
guardando para sí su mejor disfraz.
Solo el silencio comparte su misterio,
su rondar a la muerte desde el filo de la vida..
Y aun así piensa, al borde de la agonía,
que otra voz es posible, otro latido incandescente
antes de que la devoren de nuevo las entrañas
el cauce de los torrentes...
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen: Galatea Santos®/ Cerca de LLanes (ASTURIAS)

EN CONSTRUCCIÓN...


Todavía restan rumbos ocultos 
en los mapas de mi mundo 
aún quedan caminos huérfanos
de protocolos y bitácora
en los flancos de mis límites
en las palmas de mis manos.
Sea lo que sea que me persigue
desertar es la única opción,
un detalle sin importancia
un santo y seña sin dueño ni estación, 
un objeto salvaje en sus líneas
un mal trago cruzándonos el pecho
directo al corazón.
Y así cuando su lectura crea pausas
donde debería existir interrogación
me tomo la libertad de sembrar
en las estrellas otro dictamen,
otro voto de confianza, otro crédito final...
Sermones y predicación, miedo y recelo
flotan en el aire como fuego a discreción.
Gloria bendita y sosiego en mis guerras continuas.
Para todo lo demás, sigo en en la brecha,
sigo en construcción...
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Elizabetta Puig® / Derechos Reservados
Imagen Galatea Santos® / Arriondas (ASTURIAS)